Noticias

Aborto seguro durante la pandemia de COVID-19

KMET, una organización ubicada en el oeste de Kenia que trabaja en 23 de los 47 condados, ha prestado servicios de salud sexual y reproductiva a las comunidades locales a través de su red de clínicas desde 1995. Cuando se desató la pandemia el año pasado, la directora ejecutiva, Monica Oguttu, tomó la decisión de ajustar el modelo de divulgación de KMET para satisfacer con éxito las necesidades de las mujeres y las niñas durante la crisis.

Con el aumento de los casos de COVID-19, la población local se quedaba más cerca de casa y se mostraba reacia a acudir a las clínicas para recibir atención médica. Al mismo tiempo, debido al cierre prolongado de las escuelas, los casos de violencia de género y embarazos no deseados aumentaban a un ritmo alarmante, mientras que las mujeres y niñas afectadas tenían un acceso limitado a la información y los servicios. Basándose en su experiencia, KMET sabía que estos retos se verían agravados por un aumento de los abortos inseguros.

El modelo comunitario de la organización incluía una serie de intervenciones. El personal de KMET capacitó a 72 farmacéuticos locales de tres condados en materia de aborto autogestionado y les proporcionó paquetes combinados de misoprostol y mifepristona para que los distribuyeran entre las personas embarazadas que deseaban abortar. Trabajaron con pequeñas tiendas minoristas —de las que dependen muchas comunidades de Kenia para acceder a la atención médica sin receta— como puntos de acceso clave para las mujeres y las niñas que buscaban información y servicios relacionados con el aborto y otros derechos sexuales y reproductivos.

“Hemos llevado los servicios de salud sexual y reproductiva a las mujeres y hemos integrado los servicios de aborto en otros servicios. Las mujeres pueden acceder a la atención del aborto en los mismos establecimientos donde obtienen otros medicamentos”, explica Oguttu. “No es algo separado, porque el aborto es parte de la salud y los derechos sexuales y reproductivos”.”

Las iniciativas de divulgación de KMET con las farmacias locales complementaron los servicios que presta en sus clínicas adaptadas a los jóvenes en toda Kenia. La organización cuenta con una sólida red de derivación, lo que le permite satisfacer las diversas necesidades en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos de las comunidades en las que trabaja. Tomaron la decisión de mantener abiertas sus clínicas durante la pandemia de COVID-19, con equipos de consejeros que ofrecían apoyo presencial, dado que los centros de salud públicos eran menos accesibles.

Como resultado de estas adaptaciones, KMET está satisfaciendo algunas de las necesidades de salud y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y las niñas, y respondiendo a su deseo de practicar el autocuidado y a su demanda de autonomía corporal. Es importante destacar que este modelo comunitario también es más asequible para las mujeres y las niñas que desean abortar. El costo de un aborto médico autogestionado es menos de la mitad de lo que costaría en una clínica. En los últimos 15 meses, KMET ha prestado servicios de aborto seguro a 5908 adolescentes. El programa no solo ha aumentado el acceso al aborto seguro, sino que también ha contribuido a desestigmatizarlo.