Historias
Diferentes caminos, mismo destino: acceso al aborto seguro y legal más allá de las fronteras
Isabella y Ana* viven a miles de kilómetros de distancia. No hablan el mismo idioma, tuvieron una educación diferente y han tomado caminos distintos en su vida adulta. Pero una experiencia y un viaje comunes las llevaron al mismo lugar por la misma razón: ejercer su autonomía y recibir atención segura para interrumpir su embarazo.
Cuando Isabella se enfrentó a un embarazo no deseado en su país natal, El Salvador, inmediatamente se sintió llena de miedo y confusión. El Salvador tiene las leyes más estrictas de la región: el aborto está completamente prohibido, incluso en casos de violación o de riesgo para la vida de la persona embarazada. Las mujeres que no pueden llevar a término un embarazo, en particular las jóvenes, pobres y que viven en zonas rurales, a menudo se enfrentan a la cárcel o la muerte. Desde 1998, más de 140 mujeres acusadas de interrumpir su embarazo han sido encarceladas, con penas de hasta 35 años. El aborto inseguro es la segunda causa de mortalidad materna en el país. El debate público sobre la autonomía reproductiva está reprimido bajo el actual gobierno contrario a los derechos. Isabella sentía que no tenía a quién recurrir y no habló con nadie sobre su situación. El debate público sobre la autonomía reproductiva se ve sofocado bajo el actual gobierno contrario a los derechos. Isabella sentía que no tenía a quién recurrir y no hablaba con nadie sobre su situación.
Mientras tanto, Ana se enfrentaba a otra dura realidad en Brasil. Estaba embarazada y deseaba tener al bebé, pero una prueba prenatal reveló malformaciones fetales significativas. Aunque la ley brasileña permite el aborto en casos de anencefalia fetal, una afección grave incompatible con la vida fuera del útero, el caso de Ana implicaba un tipo diferente de malformación, lo que la dejaba sin opciones legales claras. Podía solicitar una resolución judicial para autorizar un aborto legal, pero sin ninguna garantía ni plazo claro. Desesperada pero decidida, Ana sabía que tenía que buscar una alternativa fuera de Brasil.
A medida que la ola verde a favor de los derechos reproductivos se ha extendido por América Latina y el Caribe, millones de personas han obtenido acceso a servicios de aborto seguros y legales, pero al mismo tiempo, personas que viven en países donde el aborto no ha sido legalizado buscan en los países vecinos la atención médica necesaria para salvar vidas.
Consciente de que en El Salvador no existían opciones legales ni espacios socialmente aceptables para hablar sobre el aborto, Isabella decidió buscar ayuda por su cuenta y encontró Oriéntame, una organización asociada a Fòs Feminista con sede en Colombia. Ana también se puso en contacto con Oriéntame, donde recibió apoyo y asesoramiento médico virtual en portugués y comenzó a hacer planes para viajar a Colombia para recibir atención especializada en materia de aborto
Fundada en 1977, Oriéntame brinda atención de salud sexual y reproductiva en Colombia, con un enfoque particular en servicios integrales de aborto. Desde que el aborto fue totalmente despenalizado hasta las 24 semanas en el país en 2022, la organización ha atendido a unas 10,000 personas cada año, incluyendo un número creciente de extranjeras. En 2025, más de 300 mujeres de 10 países obtuvieron servicios de aborto legal en Oriéntame.
Una vez que llegaron a Colombia, ambas mujeres sintieron alivio al saber que estaban tomando una decisión totalmente informada y autónoma, sin el estigma y las barreras legales a las que se enfrentaban en sus países de origen. Isabella y Ana pudieron recibir atención segura y asequible para interrumpir su embarazo, gracias a la preparación transfronteriza y el apoyo logístico de Oriéntame.
Al regresar a Brasil después de su intervención, Ana se sintió agradecida de haber podido tomar una decisión difícil, pero compasiva. Al buscar atención médica en otro país, Ana pudo comprobar de primera mano la enorme brecha que existe entre el marco legal de Brasil y las complejidades de la salud reproductiva en la vida real, y lo alejadas que están las políticas del país de la realidad.
Para Isabella, esta experiencia reafirmó su creencia de siempre de que el aborto debe ser un derecho para todas las personas. Pasar por este proceso como salvadoreña le ha recordado cómo las leyes y políticas contrarias a los derechos de su país ignoran por completo la realidad de los embarazos no deseados o de alto riesgo.
Ana e Isabella llegaron a Colombia por caminos diferentes, pero con un objetivo común: acceder a la atención que merecían. Con el apoyo de Oriéntame, ambas mujeres pudieron tomar la decisión más adecuada para ellas, en sus propios términos. Sus historias son emblemáticas del impacto que las redes de atención transfronterizas pueden tener en la vida de las personas y sirven como un poderoso recordatorio de la importancia de una atención segura, sensible y asequible, sin importar las circunstancias.
*Se han omitido sus nombres reales para proteger su privacidad.