Historias

Llevar los servicios de salud sexual y reproductiva a las comunidades indígenas de Paraguay

La partera indígena Teresa Aguirre lleva décadas atendiendo a las mujeres de la localidad de Ñacunday, una pequeña comunidad del pueblo Mbya-Guaraní situada en el este de Paraguay, cerca de la frontera con Argentina. Teresa es la persona a la que acuden las mujeres y las niñas cuando tienen algún problema relacionado con la salud sexual y reproductiva. Sus conocimientos tradicionales le han permitido asistir en el parto a varias generaciones de niños de su comunidad. 

Al igual que la mayoría de las comunidades indígenas de la zona, Ñacunday no cuenta con un centro de salud público donde la población pueda acceder a otros servicios, como anticonceptivos modernos, atención dental o pruebas de detección de diferentes tipos de cáncer. En situaciones como esta, la labor de CEPEP, socio de Fòs Feminista, cobra una importancia crucial.  

Paraguay es uno de los países con mayores índices de pobreza de América del Sur y tiene uno de los niveles más altos de embarazos adolescentes. Las mujeres, las niñas y las personas de género diverso tienen un acceso limitado a los servicios de salud sexual y reproductiva, pero CEPEP lleva más de 50 años trabajando allí para llegar a la población más vulnerable, primero en las principales ciudades, Asunción y Ciudad del Este. Luego, en las comunidades rurales a través de la UMOSA, “Unidad móvil de salud”. Además de sus servicios en las zonas rurales, CEPEP cuenta con cuatro clínicas en las principales ciudades donde se realizan pruebas gratuitas de VIH, sífilis y hepatitis B. También ofrecen muchos otros servicios, como anticoncepción, visitas prenatales, pruebas de detección de cáncer de cuello uterino y de colon, nutrición y atención de salud mental. 

La UMOSA es, en esencia, una clínica sobre ruedas que lleva la atención médica directamente a las personas que viven en zonas rurales de forma gratuita. Ofrece una amplia gama de servicios, entre los que se incluyen anticonceptivos de acción prolongada, como inyecciones e implantes. Y lo que es más importante, sus profesionales sanitarios son bilingües en español y guaraní, la segunda lengua oficial de Paraguay que hablan muchos indígenas, entre ellos Teresa. 

Durante sus visitas, el personal del CEPEP ha aprendido de Teresa sobre el enfoque comunitario para la atención médica y, al mismo tiempo, Teresa ha aprendido técnicas para prevenir infecciones, ya que la mayoría de las veces es la única persona en Ñacunday que puede brindar atención reproductiva.  

En toda América Latina, las comunidades indígenas tienen un menor acceso a los servicios de salud en comparación con la población general. Vivir en zonas rurales también aumenta la posibilidad de no contar con un proveedor de salud certificado cerca que brinde servicios básicos, y es por eso que el personal y los voluntarios del CEPEP llevan un camión y tiendas de campaña donde prestan diferentes servicios, incluida la educación sexual para adolescentes y jóvenes.  

CEPEP es una de las organizaciones que se benefició del Fondo de Impacto de Fòs Feminista, que se utilizó para comprar un inmueble para una clínica, en lugar de alquilar un edificio, lo que les permite personalizar el espacio y hacerlo más acogedor para todos. Disponer de más recursos permite a CEPEP prestar más servicios en las ciudades y llevar la UMOSA a más comunidades, donde el equipo trabaja junto con líderes comunitarios como Teresa para proporcionar una atención integral a quienes la necesitan.